jueves, 16 de octubre de 2008

Novedades Plantas anuales: Zinias o rosa mística

Novedades
  • Esta variedad ofrece una amplia gama de colores para alegrar tu jardin
  • Nombre científico o latino: Zinnia elegans
  • Nombre común o vulgar: Zinia, Rosa mística, Flor de papel.
  • Familia: Asteraceae.
  • Origen: México.
  • Etimología: debe su nombre desde 1759 al anatomista y botanista aleman Johann Gottfried Zinn (1727-1759).
  • Planta anual o de temporada.
  • Altura: varían mucho ya que las Zinias enanas no exceden de 15 cm de altura mientras que las otras pueden alcanzar los 90 cm de alto.
  • Hojas ovales, opuestas, ásperas de color verde oscuro.
  • Las zinnias presentan flores de colores muy variados, pueden ser: blanco, crema, verde, amarillo, melocotón, naranja, rojas, bronce, púrpura, lila y carmesí, además pueden presentar rayas, motas o ser bicolores.
  • Las zinnias pueden tener flores 'pompón' dobles, semidobles y parecidas a las dalias.
  • Floración: desde comienzos de verano hasta bien entrado el otoño.
  • Es una planta ideal para el verano porque su floración es muy colorida y abundante.
  • Usos: pueden formar grupos, macizos, arriates, borduras, etc. Su uso más tradicional son los parterres y los arriates anuales. Las especies de tallo largo se emplean como flor cortada y para cofeccionar ramos secos.
  • Luz: le gusta estár a pleno sol, aunque resiste la media sombra.
  • Temperaturas: no toleran las heladas.
  • Suelo bien drenado. Le gustan los suelos ricos en nutrientes. Es importante trabajar bien y enriquecer la tierra con materias organicas (turba, estiércol descompuesto o mantillo).
  • Regar cada 2-3 días. No conviene mojar las hojas con el riego.
  • Abonos: riego con abono para plantas de flor siguiendo las indicaciones del fabricante.
  • Quitar las flores marchitas. Cuando las flores estén marchitas, cortar el tallo lo mas abajo posible antes del primer cruce con otro tallo, así florecerán más.
  • Multiplicación: la mejor manera es por semillas en primavera. Si existen riesgos de helada, sera necesario utilizar un acolchado o una proteccion plastica para evitar la congelacion de las semillas. Germina en 5-7 días a 21-23ºC. Sus raíces son muy sensibles por lo que ha de tener especial cuidado cuando las transplante. Florece 50-60 días después de la siembra.
  • Plagas y enfermedades de Zinia (Zinnia elegans). ENFERMEDADES.
  • Enfermedades fúngicas: Botrytis cinerea y Fusarium spp. Manchas en las hojas. La enfermedad más frecuente es la Alternariosis, cuyos primeros síntomas son pequeñas manchas pardas. En los tallos aparecen chancros y las flores se marchitan. Otras manchas las produce el hongo Cercospora, que son más pequeñas, redondeadas y grises. Phyllosticta zinniae origina manchas en hojas moteadas circulares.
  • Oidio. Las hojas se cubren de un micelio blanquecino del hongo Erysiphe. También puede invadir pétalos y tallos. Tratamientos curativos con fungicida antioidio.
  • Hongos del suelo. Fusarium, Rhizoctonia, Sclerotinia y otros hongos que viven en el suelo, pudren el cuello y las raíces, con la consiguiente muerte de la planta. Desinfectar la tierra, evitar el exceso de agua y de materia orgánica y corregir la acidez encalando.
  • Moho gris o Botritis. Enfermedad común, caracterizada por un micelio grisáceo con pudrición de las flores y base del tallo. Tratamiento químico complicado. Prevenir evitando exceso de agua y con una buena circulación del aire. Tras una granizada es peligroso porque por las heridas penetra la botritis, de ahí que en jardines, el día después o cuanto antes tras una granizada, se haga un tratamiento preventivo con fungicida antibotritis.
  • Virosis.
  • PLAGAS. Pulgones. Araña roja. Pulguillas.
  • Hojas acribilladas por las mordeduras de unos pequeños escarabajos de los géneros Haltica o Psylloides, etc. Se les puede combatir con insecticidas. Minadoras.
  • La larva de la mosquita Phytomiza atricornis mina las hojas para alimentarse. Destruir las hojas atacadas y proteger las demás con dimetoato, diazinon u otro insecticida de acción penetrante.
  • Nematodos. Meloidogyne sp. produce pequeños bultos en las raíces con debilitamiento o muerte de la planta. Desinfectar la tierra con nematicidas o, mejor, sustituirla por otra no infectada.
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miércoles, 15 de octubre de 2008

Especial Hierbas arómaticas: Cultivo Comino de prado o Romano- Comino

Especial
  • Nombre científico o latino: Carum carvi .Nombre común o vulgar: Alcaravea, Alcorobea, Carvia, Comino de prado, Hinojo de prado, Alcarahueya, Alcaravía, Alcarovea, Alcarovía, Alchirivia, Caravea, Comino armenio, Comino romano Familia: Umbelliferae (Umbelíferas).
  • Planta herbácea pero bienal.
  • No suele sobrepasar 1 m de altura.
  • Tallo estriado, anguloso, generalmente ramificado desde la base.
  • Las hojas tienen la forma de las hojas de la zanahoria.
  • Los frutos son ovoides, de 3-6 mm, glabros, comprimidos por el costado, muy olorosos y aromáticos en la madurez.
  • Las flores, en umbelas, son blancas con una tenue pincelada de rosa, y salen a mediados de verano.
  • Florece desde finales de primavera hasta principios de verano, madurando los frutos en verano.
  • Las semillas, ovaladas y puntiagudas, son de un marrón oscuro, casi negro.
  • Las hojas verde brillantes y plumosas tienen un sabor suave, entre el del perejil y el eneldo, mientras que las semillas, una especia, poseen un aroma fuerte y un sabor picante.
  • La planta se cultiva comercialmente por sus semillas en el norte de Europa, los Estados Unidos y el norte de África.
  • CULTIVO :
  • Crece en terrenos arcillosos y calcáreos, con buen drenaje.
  • Aparece en las zonas frescas montañosas de la mayor parte de Europa, excepto en la región mediterránea, alcanzando zonas de Asia.
  • Prados húmedos y bosques, sobre todo de zonas montañosas.
  • En España se encuentra en Pirineos, Aragán y otras zonas montanas, aunque no es frecuente.
  • Se planta en primavera, a veces acompañada por guisantes.
  • Después de cosechar éstos se escarda y se añade abono nitrogenado, aunque no es necesario si el terreno contiene demasiado nitrógeno.
  • El exceso hace que crezca rápidamente y produzca menos semillas.
  • Las semillas se plantan en hileras a 30-36 cm unas de otras.
  • En el segundo año se escarda y se dejan de 10 a 15 cm entre cada planta, Generalmente se necesitan 80 g de semillas por área.
  • La germinación tiene lugar de 2 a 3 semanas.
  • RECOLECCIÓN:
  • Deben recolectarse, en el segundo año (planta bienal), justo antes de que maduren.
  • Las semillas se recogen, cuando tienen un color marrón, por la mañana, en días nublados.
  • Se cortan con cuidado los tallos a ras del suelo. Se preparan en haces y se cuelgan para secar, a la sombra, en un lugar bien ventilado.
  • Colgarlas hacia abajo para que se sequen, con las cabezas envueltas en una bolsa de papel para recoger las semillas que caigan.
  • Es necesario tener presente que los frutos maduros se desprenden fácilmente de la planta, por lo que se debe recolectar antes de que maduren.
  • Una vez secos los haces, se trillan para separar las semillas, éstas tienen que extenderse por el suelo, para secarlas, volteándolas a menudo.
  • El secado debe ser concienzudo, pues si no pueden enmohecer
Comino:
  • Nombre científico o latino: Cuminum cyminum .Nombre común o vulgar: Comino
  • Familia: Umbelliferae (Umbelíferas). Origen: planta originaria de Siria y Egipto. El comino es una planta anual de 30-60 cm de altura. Las hojas del comino se dividen en segmentos delgados. Típica disposición de sus flores en forma de umbela, esto es, como si se tratara de un paraguas invertido, en el que todos los pedúnculos florales se unen al tallo por el mismo punto. Las flores del comino pueden ser blancas o rosadas, a final de primavera.
  • El fruto es alargado, más o menos achatado en sus extremos, semejante a un balón de rugby de 5 a 7 milímetros de largo por 1,5 de espesor.
  • Es en su fruto donde se encuentran los principios activos.
CULTIVO DEL COMINO
  • Luz: prefiere exposiciones de sol.
  • Requiere la planta de comino terrenos calizos y arcillosos.
  • El suelo no debe contener demasiado nitrógeno y sobre todo no haber sido abonados recientemente con estiércol.
  • Se siembra en primavera, en hileras a 25 cm de distancia unas de otras.
  • Escardar y regar a menudo.
  • Permita la maduración de las semillas de comino, después corte la planta, cubra los semilleros con bolsitas de papel para recoger las semillas y cuélguela cara abajo a secar.
  • RECOLECCIÓN DEL COMINO
  • Los frutos del comino se recogen a finales del verano, poco antes de que maduren y caigan de las plantas, Se cortan las matas por la mañana temprano y se dejan secar en un lugar bien ventilado, Seguidamente se separan las semillas y se guardan en un lugar seco, para evitar la humedad.
  • En Oriente Medio el comino se cultiva como planta de invierno, siendo recolectado a mano en los meses de abril y mayo.
  • Se recoge cuando las plantas están tiernas y los frutos no están completamente maduros y comienzan a amarillear, para evitar la pérdida de frutos durante la recolección; luego se deja secar al sol durante dos o tres días y después se sacude para que caigan las semillas, que es lo que se vende en el comercio.
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martes, 14 de octubre de 2008

Patio Hierbas arómaticas: Cultivo de Sabora o Ajedrea de de montaña o Hisopillo

Patio
  • Nombre científico o latino: Satureja montana
  • Nombre común o vulgar: Ajedrea de montaña, Ajedrea montesina, Ajedrea de monte, Hisopillo, Morquera, Sabora, Saborija, Sadurija, Hisopillo
  • Familia: Labiatae.
  • Origen: originaria de la cuenca mediterránea, donde aparece en suelos calcáreos. Se encuentra en casi toda la Península Ibérica a excepción de la parte noroeste.
  • En Inglaterra es llamada ajedrea de invierno, debido a que es una planta que puede dar hojas durante todo el año en climas, sin embargo, más cálidos que los de Gran Bretaña.
  • Arbustillo de hasta 50 cm de altura.
  • Las hojas son pequeñas y presentan el margen entero y ciliado; aparecen atenuadas en la base y agudas en el extremo.
  • Las flores se disponen formando largos racimos terminales.
  • Flores de color blanca, rosa o violeta.
  • Florece en verano.
  • Esta planta vive de 4 a 5 años.
CULTIVO:
  • Luz: pleno sol.
  • Resiste bien las heladas, aunque no las soporta en el período de crecimiento.
  • A partir de primavera (mayo en el Hemisferio Norte) se plantan en hileras a 30 cm de distancia entre ellas y a 25 cm entre plantas.
  • Necesita un terreno calcáreo, seco y soleado.
  • Crece en matorrales, romerales y tomillares, no desdeñando las gravas fluviales recalentadas por el sol o los roquedos calizos abrigados.
  • No conviene abonar con estiércol fresco ni con demasiado nitrogeno, ya que se seca fácilmente si tiene un crecimiento forzado.
  • Conviene, después de cada corte, el abono mineral que contenga nitrogéno de acción rápida, para evitar que los tallos jóvenes se lignifiquen.
  • El cultivo se mantiene limpio de maleza.
  • La multiplicación se puede hacer por esquejes, método poco frecuente, o con semillas, más común.
  • Se siembran en primavera y a finales de invierno, en semilleros, sin cubrir con tierra ya que necesitan luz solar para germinar.
  • RECOLECCIÓN
  • Para secar, se cortan los tallos poco antes de que florezcan. Se secan en lugares sombríos y ventilados. Una vez secos se separan los tallos leñosos.
  • Para utilizarla fresca se cortan las puntas de los tallos tiernos.
  • Después de estos cortes, rebrotan nuevos tallos muy tiernos y aptos para utilizar frescos.
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domingo, 12 de octubre de 2008

Increibles Bosque de hayas, evolución

Increibles
Esta es la historia de los quebraderos de cabeza hasta dar una mínima forma a un bosque de hayas (Fagus sylvatica). Se empezó con 5 plantones de haya y con una bandeja poco artística. Pero sobre todo no había ningún criterio de diseño. Algo como esto.
Con el tiempo, se aprecia que el diseño no se ajusta a los cánones y se va poco a poco modificando el número de arboles, la disposición, etc. Evidentemente tampoco es lo ideal en este diseño.


Nos hacemos con una bandeja adecuada y además de los árboles pretendo colocar algunos elementos que le den consistencia al conjunto. Un par de piedras y posteriormente alguna planta de acento para crear efecto de sotobosque.

Lo primero colocamos las piedras. Para unirlas a la bandeja uso masilla epoxi, que es muy adecuada para que la piedra queda perfectamente fijada. Esta masilla es inocua para los arboles.

Aprovechamos algunas hayas de la bandeja antigua con la ventaja de que forman un grupo por las raices con lo que solo tengo que podar las raicillas sobrantes del total del cepellón. Otros hayas son plantones que por 1 euro la pieza se pueden conseguir en viveros.

La idea es colocar 3 grupos de árboles en la composición uno de 3, otro de 5 y otro de 7, todos ellos impares entre sí, que a la vez hacen impar también el total. Separados por las piedras para dar sensación de profundidad.


Se añade alguna planta para crear aspecto de "sotobosque" tipico de un bosque de hayas. Del tipo musgo y "echeveria derenbergii".

Visión de conjunto del resultado final. El sustrato lleva akadama y mantillo al 50%. Es febrero de 2006, esperaremos a la primavera.

Vista desde arriba del mismo conjunto. La bandeja mide 49 cm de largo, 6 de profundidad y 20 de ancho.

Unos meses después el bosquecillo está así. Aún queda mucho por hacer, hay que reducir la hoja poco a poco densificar el ramaje, .. etc., pero poco a poco va cogiendo la forma adecuada.


Otoño 2006, la hoja tomando esos tonos amarronados.

Primavera de 2007, el sotobosque con las plantas de acento ha crecido. Los árboles han desarrollado ramajes secundarios y hasta terciarios. Hay que seguir pinzando para que se reduzca más el tamaño de las hojas.

Detalle del sotobosque.




viernes, 10 de octubre de 2008

Especiales Cultivar un Bonsái

Especiales Para cultivar de forma apropiada uno de estos árboles en miniatura hay que conocer algunas sencillas técnicas. Llevarlas a cabo en el momento preciso y de la forma adecuada permitirá que el bonsái tenga una larga vida. El trasplante, el riego y el abonado, son las operaciones que contribuyen al buen mantenimiento de esta especie vegetal. Cómo transplantar un bonsái El trasplante es imprescindible para fomentar la buena salud del árbol. Se trata de una tarea muy útil porque, con el transcurso del tiempo, es preciso renovar la tierra en la que crece. Esto se debe a que los componentes nutritivos se agotan y las raíces se desarrollan en exceso. Un trasplante se realiza con una periodicidad de 2 a 4 años, dependiendo de la fase en la que se encuentre el bonsái. Cuando se halla en etapa de crecimiento, basta con dejar pasar un año. Si está en etapa de madurez, es suficiente con trasplantarlo cada 3 ó 5 años. Se suele llevar a cabo en la primavera, sobre el mes de marzo. Esta técnica consiste en eliminar una tercera parte de las raíces y en sustituir el sustrato por uno nuevo. Es muy importante que el tiesto tenga algún orificio que permita el drenaje. Cuando se haya realizado el trasplante, el bonsái requerirá unos cuidados especiales, ya que sus raíces habrán sufrido. Por ejemplo, se ha de mantener alejado de las corrientes de aire y de la luz directa en las próximas tres semanas. El siguiente riego se hará cuando se empiece a secar la superficie del sustrato y no se tiene que abonar o fertilizar durante este tiempo. El riego El riego es uno de los trabajos más relevantes en el cultivo de un bonsái. La mayor parte de los fracasos a la hora de cuidar uno de estos árboles derivan de un exceso de agua que origina que las raíces se pudran. Hay que comenzar a proveer de agua a la planta cuando se observe que las primeras capas de la tierra están secas. Así, de echará abundante líquido, hasta que salga por los agujeros de la base de la maceta. Resulta perfecto regar usando agua reposada, es decir, contenida en un recipiente durante 24 horas para que se evapore el cloro y esté a temperatura ambiente. Muy beneficioso es el pulverizado como complemento del riego. Abonado El bonsái encuentra los componentes nutritivos en el suelo. Al desarrollarse en un espacio muy reducido, es necesario fertilizar el sustrato periódicamente para evitar las posibles carencias de nutrientes. Para que la planta pueda completar su proceso vital necesita tres componentes básicos o macroelementos: nitrógeno, fósforo y potasio. El primero, acelera el crecimiento y aumenta la producción de semillas, hojas y frutos. El fósforo prepara a la planta para resistir condiciones adversas. Y el potasio aumenta la resistencia frente a las enfermedades. Otros que también precisa en menor cantidad son el magnesio, el azufre, el calcio, el hierro, el cobre, el cinc, el cloro, el boro y el manganeso. La tierra especial para el cultivo de bonsáis tiene elementos secundarios en cantidad suficiente, pero sí que requiere un aporte extra de macroelementos. Los abonos más recomendables son los complejos 5N- 10P- 10K o 2N- 10P- 10K. Algunos consejos a seguir son, no fertilizar en verano o invierno y reducir la dosis de nitrógeno que se aplica a una planta con follaje exuberante. Además, los bonsáis de hoja caduca se abonan después de que hayan aparecido los nuevos brotes. Las de hoja perenne, dos veces al mes y las de flores y frutos antes de que estos se marchiten. Técnicas de envejecimiento La vejez es uno de los atributos más apreciados de un bonsái. Las técnicas del 'Jin' y en 'Shari' contribuyen a aumentar esta apariencia. Un 'Jin' es una zona de madera muerta en la extremidad del tronco o de las ramas. Un 'Shari' es un área de madera muerta en cualquier parte de árbol. Para crear un 'Jin' se eligen ramas que se deben eliminar. Después, se deja la madera al descubierto, sacando la corteza. Para acelerar este proceso, se limpia la madera al descubierto con una mezcla de azufre y cal al 50%. Hay que poner cuidado en no dañar las partes sanas del bonsái.

jueves, 9 de octubre de 2008

Especiales Clasificación según su estilo: Doble tronco (Sokan)(X)

Especiales

  • Varios troncos en una única base: Se trata de estilos en los que varios troncos se encuentran unidos a un mismo sistema de raíces. Estos estilos presentan algunas ventajas técnicas frente a las agrupaciones de árboles individuales a la hora de afrontar su mantenimiento por el hecho de ser lo que son; por ejemplo es más fácil su trasplante, presentan las mismas características de corteza, coloración etc., y la brotación primaveral es casi simultánea. La principal desventaja es que no se puede elegir las posiciones relativas de los diferentes troncos.

  • Doble tronco (Sokan):En China o Japón este estilo recibe el nombre de 'padre e hijo' o 'madre e hija', dado que normalmente uno tronco predomina sobre el otro que, situado muy cerca, da la impresión de estar protegido o dominado por el mayor.El material elegido puede ser un doble tronco natural, o un árbol que presente una rama muy baja que pueda ser orientada como un nuevo tronco. Lo que si se debe tener en cuenta en ambos casos es que la unión de los dos troncos debe producirse lo más baja posible, a ser posible a nivel del suelo, formando un ángulo agudo. Uniones muy abiertas tienden a dar la impresión de árboles no plenamente relacionados.

  • Otro método para crear este tipo de ejemplares es unir por la base dos árboles de características muy similares, con puntos atractivos, pero que adolezcan de alguna deficiencia o falta de ramas en alguno de sus lados. Si la unión se realiza correctamente, con el paso del tiempo resultará imperceptible.Un punto a tener en cuenta es que las alturas y grosores deben ser marcadamente diferentes, siendo el árbol más alto también el más grueso. Además, tal y como ocurriría en la naturaleza, el árbol menor se inclinaría hacia fuera, tratando de sortear la sombra creada por el más alto. A pesar de todo, el movimiento de ambos suele ser muy similar, puesto que a fin de cuentas han crecido en el mismo entorno.

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miércoles, 8 de octubre de 2008

Flores Bonsái: Acodos

Flores

  • ¿Qué es un acodo? Se trata de un método de reproducción, al igual que el esquejado, que nos puede resultar de una gran utilidad en determinados casos. Por ejemplo con ejemplares en los que interese obtener un clon que reproduzca exactamente alguna característica deseable de la planta madre, o con ejemplares que no produzcan semillas viables. Para estos casos tenemos un método de reproducción – el acodo - que puede ser mucho más rápido que el esqueje o la semilla ya que generalmente se parte de materiales más desarrollados.
    El acodo también puede ser una útil herramienta que nos permita aprovechar materiales poco prometedores. Si en algún punto del tronco nos encontramos con una herida o defecto importante, puede que no nos quede más remedio que tratar de obtener nuevas raíces por encima del defecto y cortar justo por debajo de éstas. El problema desaparece. Incluso si no hubiera defectos importantes un acodo nos va a permitir, si tenemos algo de habilidad, obtener un nebari de calidad, posiblemente mejor que el original.

  • ¿Cuándo realizar un acodo?
    Las hojas se encargan de formar las hormonas, auxinas, que van descendiendo por la planta siguiendo los caminos de savia. Conforme se van acumulando estas hormonas en alguna zona de la planta, la tendencia a emitir raíces se acentúa en ese punto. Es precisamente este efecto, que normalmente tiene lugar en la base del tronco, el que aprovecharemos en nuestro beneficio para obtener raíces allá donde las necesitemos. La idea básica del acodo consiste en interrumpir la circulación descendente de savia en un punto determinado para que las auxinas empiecen a acumularse en dicha zona hasta el punto en que acaben desarrollándose raíces.

    Para que esto funcione la planta debe tener hojas, y estas deben estar plenamente operativas, es decir, deben haber madurado. Es importante tener muy en cuenta que el punto en el que pretendamos realizar el acodo debe tener hojas por encima. Si no hay hojas, no se producirán auxinas y por tanto no enraizará.
    Esto implica que el acodo debe realizarse a principios de verano. En la península, mayo o junio pueden ser unos meses muy adecuados. Tampoco conviene esperar hasta muy avanzado el verano pues entonces se nos podría echar encima el otoño antes de que la planta hubiera podido reaccionar.

    El acodo se puede separar una vez tenga la suficiente cantidad de raíces. Dependiendo de cada caso esto puede llegar a suceder en uno o dos meses con especies de fácil enraizado, o puede demorarse uno o dos años en otras más lentas como por ejemplo con pinos. En cualquier caso como norma general no suele ser mala política esperar hasta la primavera siguiente para separar el acodo.

  • ¿Cómo realizar un acodo?
    No existe método único, pero todos ellos se basan en el mismo principio: interrumpir el camino de savia descendente para así lograr que se acumulen las hormonas, sin alterar para nada el ascenso de la savia. Es importante prestar especial cuidado a este punto o el acodo no prosperará. Si los caminos de savia descendente no se interrumpen completamente se acabará formando un feo abultamiento, un callo de cicatrización, pero no aparecerán raíces pues las auxinas podrán continuar su camino descendente. Si se cortaran inadvertidamente los caminos de savia ascendente habríamos obtenido un esqueje accidental, y si no nos diéramos cuenta enseguida perderíamos la planta.

    En el punto donde esperemos obtener raíces es necesario conseguir mantener un alto grado de humedad y así que deberemos emplear algún sistema para lograrlo. De igual modo hemos de tener en cuenta que a las raíces no les gusta la luz; van a crecer más en zonas oscuras. Por tanto se debe cubrir el punto del acodo, no solo para conseguir mantener la humedad, sino también para impedir el paso de la luz.

    El calor es otro factor a tener en cuenta ya que favorece el desarrollo de raíces. Si la planta en cuestión solo va a recibir luz por un lado, conviene ir rotándola periódicamente para conseguir una distribución uniforme de raíces en el acodo.

  • ¿Cómo realizar un acodo?
    No existe método único, pero todos ellos se basan en el mismo principio: interrumpir el camino de savia descendente para así lograr que se acumulen las hormonas, sin alterar para nada el ascenso de la savia. Es importante prestar especial cuidado a este punto o el acodo no prosperará. Si los caminos de savia descendente no se interrumpen completamente se acabará formando un feo abultamiento, un callo de cicatrización, pero no aparecerán raíces pues las auxinas podrán continuar su camino descendente. Si se cortaran inadvertidamente los caminos de savia ascendente habríamos obtenido un esqueje accidental, y si no nos diéramos cuenta enseguida perderíamos la planta.

    En el punto donde esperemos obtener raíces es necesario conseguir mantener un alto grado de humedad y así que deberemos emplear algún sistema para lograrlo. De igual modo hemos de tener en cuenta que a las raíces no les gusta la luz; van a crecer más en zonas oscuras. Por tanto se debe cubrir el punto del acodo, no solo para conseguir mantener la humedad, sino también para impedir el paso de la luz.

  • Método del anillo de corteza: En este caso el método empleado para lograr la interrupción de la savia descendente consiste en pelar un anillo de corteza en el tronco o rama a acodar.
    El anillo de corteza retirado debería tener una anchura aproximada de vez y media el grosor del tronco. De este modo nos aseguramos de que el árbol no forme un callo de cicatrización que puentee el anillo y por tanto tire por tierra nuestros planes. Al cortar el anillo de corteza se debería profundizar entre 2 y 4 milímetros, lo suficiente como para eliminar el cambium, la capa compuesta por los vasos de savia descendente, junto con la corteza, pero no tanto como para dañar la albura, el conjunto de vasos de savia ascendente.

    Los cortes deben ser lo más limpios posible y deberemos asegurarnos de que el corte superior quede perfectamente horizontal, o por lo menos, lo más horizontal posible. El motivo es que las auxinas van a acumularse en la zona más baja que les sea posible, así que si el corte es en diagonal acabaremos con una mala distribución de raíces.
    Una vez hemos separado el anillo, deberemos asegurarnos que todo el cambium ha salido junto con la corteza. Puede que incluso debamos raspar el acodo para eliminar los últimos restos.
    El calor es otro factor a tener en cuenta ya que favorece el desarrollo de raíces. Si la planta en cuestión solo va a recibir luz por un lado, conviene ir rotándola periódicamente para conseguir una distribución uniforme de raíces en el acodo.
    Seguidamente se debería impregnar el corte superior del acodo con hormona enraizante para favorecer en lo posible la emisión de raíces. No es algo imprescindible, pero si aconsejable.
    Apretar fuertemente un alambre de cierto grosor justo bajo ese corte favorecerá un engrosamiento en esa zona que nos servirá como incipiente nebari. Tampoco resulta imprescindible, pero en ocasiones puede ser una ayuda que además cortará definitivamente el flujo de savia descendente.
    Bajo este anillo de alambre también podemos colocar un pequeño disco de plástico que ayudará a que las nuevas raíces vayan distribuyéndose de forma más o menos horizontal, y por tanto a que vayamos encaminando correctamente el futuro nebari. Tampoco es algo necesario.

  • Seguidamente deberemos cubrir el acodo; algo que podremos hacer de varias formas distintas. Podríamos cubrir el acodo con una bolsa de plástico negro (es opaco y ayudará a mantener una temperatura más elevada en el interior del acodo), una maceta de plástico recortada, o incluso una rejilla de plástico que podríamos usar a modo de maceta. Depende un poco del lugar en el que se encuentre el acodo.
    Para rellenar la bolsa, o la maceta de plástico/rejilla podríamos utilizar diferentes materiales.
    Uno de los más comunes es usar musgo esfagno. Se trata de un musgo de fibra larga que retiene muy bien la humedad y nos puede servir perfectamente para nuestros propósitos. El problema que tiene es que al separar el acodo deberemos eliminarlo para desenredar las raíces y evitar futuras podredumbres, y eliminarlo completamente sin dañar las nuevas y delicadas raíces puede ser laborioso.
    También resulta factible utilizar parte de la mezcla de plantado, sobre todo si cubrimos el acodo con una maceta o con la rejilla. Por ejemplo se puede rellenar con akadama únicamente, o incluso akadama más algún material drenante.

    Una vez hecho esto, sólo debemos regar y asegurarnos de mantener la humedad en el acodo durante el tiempo que sea necesario hasta que emita las suficientes raíces y podamos separarlo cortando por debajo del punto donde emitió las raíces.





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