jueves, 2 de julio de 2009

Flor Plantas anuales: Zinias o rosa mística

Flor
  • Esta variedad ofrece una amplia gama de colores para alegrar tu jardin
  • Nombre científico o latino: Zinnia elegans
  • Nombre común o vulgar: Zinia, Rosa mística, Flor de papel.
  • Familia: Asteraceae.
  • Origen: México.
  • Etimología: debe su nombre desde 1759 al anatomista y botanista aleman Johann Gottfried Zinn (1727-1759).
  • Planta anual o de temporada.
  • Altura: varían mucho ya que las Zinias enanas no exceden de 15 cm de altura mientras que las otras pueden alcanzar los 90 cm de alto.
  • Hojas ovales, opuestas, ásperas de color verde oscuro.
  • Las zinnias presentan flores de colores muy variados, pueden ser: blanco, crema, verde, amarillo, melocotón, naranja, rojas, bronce, púrpura, lila y carmesí, además pueden presentar rayas, motas o ser bicolores.
  • Las zinnias pueden tener flores 'pompón' dobles, semidobles y parecidas a las dalias.
  • Floración: desde comienzos de verano hasta bien entrado el otoño.
  • Es una planta ideal para el verano porque su floración es muy colorida y abundante.
  • Usos: pueden formar grupos, macizos, arriates, borduras, etc. Su uso más tradicional son los parterres y los arriates anuales. Las especies de tallo largo se emplean como flor cortada y para cofeccionar ramos secos.
  • Luz: le gusta estár a pleno sol, aunque resiste la media sombra.
  • Temperaturas: no toleran las heladas.
  • Suelo bien drenado. Le gustan los suelos ricos en nutrientes. Es importante trabajar bien y enriquecer la tierra con materias organicas (turba, estiércol descompuesto o mantillo).
  • Regar cada 2-3 días. No conviene mojar las hojas con el riego.
  • Abonos: riego con abono para plantas de flor siguiendo las indicaciones del fabricante.
  • Quitar las flores marchitas. Cuando las flores estén marchitas, cortar el tallo lo mas abajo posible antes del primer cruce con otro tallo, así florecerán más.
  • Multiplicación: la mejor manera es por semillas en primavera. Si existen riesgos de helada, sera necesario utilizar un acolchado o una proteccion plastica para evitar la congelacion de las semillas. Germina en 5-7 días a 21-23ºC. Sus raíces son muy sensibles por lo que ha de tener especial cuidado cuando las transplante. Florece 50-60 días después de la siembra.
  • Plagas y enfermedades de Zinia (Zinnia elegans). ENFERMEDADES.
  • Enfermedades fúngicas: Botrytis cinerea y Fusarium spp. Manchas en las hojas. La enfermedad más frecuente es la Alternariosis, cuyos primeros síntomas son pequeñas manchas pardas. En los tallos aparecen chancros y las flores se marchitan. Otras manchas las produce el hongo Cercospora, que son más pequeñas, redondeadas y grises. Phyllosticta zinniae origina manchas en hojas moteadas circulares.
  • Oidio. Las hojas se cubren de un micelio blanquecino del hongo Erysiphe. También puede invadir pétalos y tallos. Tratamientos curativos con fungicida antioidio.
  • Hongos del suelo. Fusarium, Rhizoctonia, Sclerotinia y otros hongos que viven en el suelo, pudren el cuello y las raíces, con la consiguiente muerte de la planta. Desinfectar la tierra, evitar el exceso de agua y de materia orgánica y corregir la acidez encalando.
  • Moho gris o Botritis. Enfermedad común, caracterizada por un micelio grisáceo con pudrición de las flores y base del tallo. Tratamiento químico complicado. Prevenir evitando exceso de agua y con una buena circulación del aire. Tras una granizada es peligroso porque por las heridas penetra la botritis, de ahí que en jardines, el día después o cuanto antes tras una granizada, se haga un tratamiento preventivo con fungicida antibotritis.
  • Virosis.
  • PLAGAS. Pulgones. Araña roja. Pulguillas.
  • Hojas acribilladas por las mordeduras de unos pequeños escarabajos de los géneros Haltica o Psylloides, etc. Se les puede combatir con insecticidas. Minadoras.
  • La larva de la mosquita Phytomiza atricornis mina las hojas para alimentarse. Destruir las hojas atacadas y proteger las demás con dimetoato, diazinon u otro insecticida de acción penetrante.
  • Nematodos. Meloidogyne sp. produce pequeños bultos en las raíces con debilitamiento o muerte de la planta. Desinfectar la tierra con nematicidas o, mejor, sustituirla por otra no infectada.
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martes, 30 de junio de 2009

Flores Hierbas arómaticas: Mirra o Cerifolio

Flores
  • Nombre científico o latino: Myrrhis odorata
  • Nombre común o vulgar: Cerifolio, Perifollo, Mirra, Perifollo oloroso, Perifollo almizclado
  • Familia: Umbelliferae (Umbelíferas).
  • Hierba perenne de hasta 1,5 m, cubierta de pelos cortos.
  • Las hojas de color verde brillante y lacias, llegan a parecer helechos.
  • Las flores de color blanco cremoso se agrupan en umbelas blandas.
  • Las semillas tienen una longitud de 2,5 cm, son estrechas y muy puntiagudas; cuando maduran su color se vuelve marrón oscuro.
  • Las flores florecen durante el período comprendido entre finales de primavera y final de verano.
  • Todas las partes de esta planta herbácea perenne tienen un ligero aroma anisado.
  • Las flores componen un buen complemento para arreglos con elementos de formas más definidas.
  • Las flores y las semillas se pueden secar colgándolas del tallo hacia abajo en un lugar cálido, seco y aireado.
  • Las semillas constituyen un ingrediente efectista para arreglos hechos con flores secas.
  • Las hojas se prensan bien.
CULTIVO:
  • Crece en prados y bosques de montaña, repisas con suelo mullido y fresco en zonas altas.
  • Prefiere la sombra parcial y suelos profundos y húmedos.
  • El terreno debe ser rico en minerales y tener buen drenaje.
  • Se puede plantar en otoño a partir de plantones de raíces.
  • La distancia entre plantas debe ser de 40 centímetros. Si se siembran semillas ha de ser en primavera.
  • Se cubren para que germinen bien, con poca tierra.
  • También se pueden sembrar en un semillero para después llevar los plantones al lugar deseado.
  • El cultivo en tiesto es difícil por las numerosas raíces que tiene esta planta.
  • Las hojas frescas se recolectan en primavera, para usarlas frescas. En otoño se recogen las raíces.
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lunes, 29 de junio de 2009

Patio Plantas: La Costilla de Adán

Patio Si te gustan las plantas, pero no tienes un jardín o terraza donde poder desarrollar tus inquietudes botánicas, siempre te queda la opción de decorar tu hogar con una especie de interior. La costilla de Adán o Monstera Deliciosa es un recurso perfecto; los cuidados son muy simples y queda bien en cualquier rincón de la casa; incluso en aquellos donde otras no pueden sobrevivir. Es una especie tropical de la familia de las aráceas que proviene del centro y el sur de América. Sus hojas van adquiriendo una forma muy peculiar en la madurez; entonces surgen en ellas una especie de cortes, similares a los surcos que recorren las costillas, para permitir el paso del aire y evitar su deterioro. No sólo echa raíces bajo tierra, sino también sobre la superficie (raíces adventicias), para captar la humedad ambiental. En su región de origen, y creciendo de forma natural, esas raíces pueden llegar a colgar varios metros, por eso es considerada una planta trepadora; pero no te preocupes, en interiores su tamaño habitual es de poco más de 2 metros. Si vas a adquirir una, fíjate en que tenga alguna hoja nueva; de no ser así tardará mucho en crecer. Estas hojas se distinguen por su color verde pálido, por no tener agujeros y por su tamaño, mucho más pequeño que las hojas maduras. Multiplicación La época de reproducción de la costilla de Adán es el verano, y la mejor forma de hacerlo es por esquejes, ya que la obtención de plantas madre mediante siembra sólo se puede realizar en climas tropicales. Los más aconsejables son los esquejes de tallos con yemas terminales, porque tardan menos en echar raíces que los de nudos (de seis a cuatro semanas). Han de plantarse directamente en una maceta, manteniéndolos a una temperatura aproximada de 25º C. Se puede utilizar cualquier tipo de sustrato estándar y es conveniente abonarlos todas las semanas durante la época de crecimiento. Sólo una o dos hojas brotan cada año, así que dale tiempo y no desesperes. La costilla de Adán produce unos frutos comestibles con un sabor dulce similar al del plátano. Pero no te preocupes si tu planta no los tiene, es muy raro que fructifiquen en interiores. En algunos lugares de Sudamérica se utilizan para elaborar refrescos. Cuidados Se desarrolla en óptimas condiciones a una temperatura media, nunca por debajo de los 10º C. Evidentemente, no debe recibir luz solar de forma directa, ya que al tratarse de una planta de interior no la toleraría. En cuanto al agua, es conveniente que la tierra esté siempre húmeda entre los meses de noviembre y marzo; el resto del año hay que dejar que se seque entre riegos. Es probable que tu planta crezca y se extienda más de lo previsto. En tal caso, puedes cortarla, pero siempre por debajo de alguna de las raíces que salen de los tallos. Siguiendo su línea de crecimiento, el período de tiempo que puede mantenerse en la misma maceta es de aproximadamente dos años, cambiándola por una más grande en cada ocasión. La salud está en las hojas La costilla de Adán, y en general todas las plantas de hojas agujereadas, pueden subsistir en un considerable margen de condiciones ambientales; pero sólo en unas circunstancias especiales podrá desarrollarse plenamente. Precisamente el color de las hojas es el mejor indicio para conocer cuál es su estado de salud. · Hojas amarillentas: la causa más probable será un exceso de riego durante el invierno. Déjala secar hasta que tenga mejor aspecto y después reduce la frecuencia. · Manchas negras: se producen cuando las temperaturas son demasiado bajas. · Hojas pálidas: tu planta no está bien alimentada. No dejes de abonarla, sobre todo en época de crecimiento. · Hojas pálidas con quemaduras: se debe a una excesiva exposición directa a la luz del sol. Cuando llegue el invierno y enciendas la calefacción, pulverízala frecuentemente para mantenerla húmeda.

sábado, 27 de junio de 2009

Especiales ESQUEJE DE SAUCE LLORÓN

Especiales
La verdad es que el sauce, variedad llorón, (Salix babilónica) no entraba dentro de mis planes como bonsái, pero me comentaron que era muy fácil que prendiera desde esqueje y probé a experimentar.

Cogí varias ramas de 1 cm. de diámetro de un sauce cercano. Lo hice en pleno agosto ya que el esqueje de sauce prende en cualquier momento.



Los sumergí en agua ayudando al proceso con hormonas de enraizamiento en polvo. Todo ello a la sombra.


Detalle



A los 10 días ya se aprecian las puntas de algo parecido a raíces y hasta alguna hojilla.



Fueron tantas las raices que salieron que un mes después ya los transplanté a maceta en una mezcla de sustrato 50 % akadama y 50% turba.



A la primavera siguiente fue plantado en tierra y se dejó crecer sin controlarle mucho ofreciendo en verano este aspecto con una gran cantidad de ramas.



Pasado un año desde que se plantó en tierra, llegó el momento de ver como tenía las raices para poder recortarlas y que no se desmadrara



Por lo que se vió, la raiz del sauce tiene tendencia a desarrollar la pivotante y aquí la prueba. Vemos la zona donde nació la raiz del esqueje y su desarrollo longitudinal.



Así estaba el arbol recién sacado



Y el detalle del corte de la pivotante para que desarrolle raicillas más finas.



Se podaron las ramas para que en primavera crezcan con un poco más de criterio y para compensar también el corte de las raices.



Y de nuevo a la tierra a esperar la primavera. Este sistema de esqueje con el sauce llorón funciona a las mil maravillas y te permite además enraizar esquejes mucho más anchos que este.

viernes, 26 de junio de 2009

Planta Abono para el Bonsái

Planta Carencias

En ocasiones pueden darse situaciones de carencia de uno o varios de estos elementos, pues es posible que no se encuentren en cantidad suficiente en el sustrato o que, por el motivo que sea, no resulten accesibles para la planta en ese momento. Las causas que pueden llevar a un elemento a no ser accesible para la planta son bastante variadas, pudiendo ir desde un PH inadecuado en el sustrato, hasta que la simple falta de otro elemento impida su correcta absorción.
En cualquier caso conviene estar siempre atento a los síntomas mostrados por la planta y actuar de inmediato aportando un extra del elemento problemático, o del conjunto de ellos, si no se desea poner en peligro el árbol.

Repasando la lista de elementos esenciales tomados del sustrato (los elementos obtenidos de la atmósfera no presentan estos inconvenientes pues siempre se encuentran disponibles), podemos clasificar las siguientes tipologías:

Nitrógeno:
El síntoma más evidente de una carencia de nitrógeno es una clorosis general por toda la planta, pero especialmente más acusada en las hojas viejas e inferiores. Por clorosis se entiende una falta de clorofila apreciable en unos tonos de verde mucho más claros en las hojas, llegando incluso a volverse completamente amarillas.
En los casos más graves las hojas amarillean para luego quemarse y caer. Las hojas jóvenes permanecen verdes más tiempo ya que todavía pueden obtener ciertas cantidades de nitrógeno procedentes de las hojas más viejas. También puede darse el caso en algunas especies de que aparezca una coloración púrpura como resultado de la acumulación de pigmentos de antocianina.
Por el contrario, un exceso de nitrógeno se manifiesta en un follaje abundante, de color verde oscuro con hojas de gran tamaño y un sistema radical muy reducido, algo nada deseable en bonsái. Entre otras cosas porque puede llegarse a la situación de que las raíces sean incapaces de aportar el agua necesaria por toda la masa de follaje desarrollado. La floración y fructificación también suele verse retardada si existe un exceso de nitrógeno.

Los suelos suelen presentar carencias de nitrógeno con una mayor frecuencia que de cualquier otro elemento. Buena parte del nitrógeno presente en el suelo se encuentra en forma de compuestos orgánicos poco aprovechables por la planta, es tarea de un cierto tipo de bacterias descomponer estos compuestos para liberar el nitrógeno en dos formas iónicas fácilmente asimilables por la planta: nitrato y amonio. Estas formas iónicas se absorben y utilizan de forma muy rápida, entre otras cosas porque se disuelven con relativa facilidad, pero también hay que tener en cuenta que son retenidas por el sustrato con una cierta dificultad por lo que los sucesivos riegos arrastran buena parte de ellos. De todas formas el nitrógeno de origen orgánico es el más indicado para su uso en bonsái ya que actúa con una mayor lentitud y permanece en el sustrato por mas tiempo.
El nitrógeno así obtenido nitrógeno se utiliza como materia prima en multitud de compuestos por lo que suelos pobres en este elemento provocarán un lento desarrollo general de la planta. Además se trata de una sustancia necesaria para que la planta pueda llegar a utilizar los fosfatos contenidos en el suelo, lo cual incrementa aun más su importancia.

Fósforo:
Un síntoma característico de la deficiencia de fósforo es el enanismo que presentan estas plantas, al mismo tiempo que las hojas presentan un color verde oscuro. También resulta factible la aparición de pigmentaciones rojizas por la acumulación de antocianinas. Las hojas más antiguas adquieren una coloración café antes de morir.
En general la falta de fósforo dificulta el crecimiento y la madurez de la planta. Se trata de un elemento presente en numerosas proteínas, especialmente en áreas de rápido crecimiento como por ejemplo las puntas de las raíces, yemas, frutos, etc.
Un exceso de fósforo acelera los procesos de maduración y hace que la raíz se desarrolle en una mayor proporción que la parte aérea.

Por importancia se trata del segundo elemento limitante, tras el nitrógeno, en los suelos. Se suele presentar en dos formas iónicas distintas que se absorben a velocidades, la proporción de cada una vendrá marcada por el PH del sustrato lo que en resumidas cuentas hace que en suelos ácidos su absorción sea más rápida que en otros de PH más básico.

Potasio:
Los síntomas de carencias de potasio aparecen antes en las hojas más antiguas, en forma de una ligera clorosis rodeando a zonas necrosadas de color oscuro. Esto es así ya que se trata de un elemento que se transporta desde zonas más antiguas, donde se acumula, hasta las zonas en crecimiento cuando surge la necesidad. Estas zonas necrosadas son porciones de tejido muerto que aparecen con una mayor frecuencia en las puntas y bordes de las hojas, y entre las nervaduras de éstas. Otro síntoma es la presencia de tallos débiles que resultan fácilmente dañados por la acción del viento o la lluvia. Una escasa producción de flores y frutos suele ser también sintomática.

Es la tercera deficiencia más común en los suelos detrás de las dos anteriores. El potasio es un elemento esencial en los procesos de respiración, fotosíntesis y división celular, además de ser uno de los elementos que ayudan a mantener la turgencia en la planta. Actúa de catalizador para que otros elementos puedan realizar sus trabajos, además de ser un elemento que ejerce un cierto control sobre el nitrógeno evitando crecimientos frondosos y blandos en exceso. También contribuye en la formación de clorofila.

Azufre:
Un síntoma típico de su falta es una clorosis general en la hoja, incluyendo venas, generalmente empezando por las más jóvenes. El sistema radical suele debilitarse bastante ante carencias de azufre.
Las hojas también pueden absorber azufre a través de los estomas en forma de dióxido de azufre en estado gaseoso. Este compuesto es un subproducto habitual de determinados tipos de combustión que resulta bastante contaminante, pues al ser absorbido inicia toda una serie de procesos químicos que acaban por inhibir la fotosíntesis y por destruir la clorofila. Aparece lo que comúnmente se denomina "Lluvia ácida".

A diferencia de los anteriores, las raíces toman solo las cantidades de azufre que necesitan dejando el resto para ser lavado por el agua de riego. En realidad suele ser poco frecuente encontrarnos con deficiencias de azufre ya que abunda en la mayoría de los suelos. Es un elemento que forma parte de gran cantidad de proteínas.

Magnesio:
El magnesio es uno de los elemento involucrados principalmente en la formación de moléculas de clorofila. Por lo que el primer síntoma que se produce en ausencia de magnesio es una clorosis en las hojas mas viejas, concretamente entre sus venas, ya que por motivos todavía no de demasiado claros las células situadas en los haces vasculares retienen la clorofila durante más tiempo.

Calcio:
Las carencias aparecen primero en los tejidos más jóvenes, tanto en raíces, tallos como hojas, en forma de tejidos retorcidos y deformados. Es un elemento muy importante en la formación de las paredes celulares, además de en la distribución de azúcares, responsable en buena medida de un vigoroso crecimiento de raíces y ápice. Actúa también como catalizador facilitando la disponibilidad de otros elementos como el fósforo y el potasio.

En la mayoría de suelos suelen existir cantidades suficientes de este elemento como para que no se produzcan carencias, aunque en suelos ácidos con abundantes lluvias o riegos puede llegar a ocurrir. Sobretodo si se usa agua osmotizada.

Hierro:
Las plantas con carencia de hierro presentan también una acusada clorosis entre las venas de la hoja, pero a diferencia de lo que ocurría con el magnesio esta clorosis aparece primero en las hojas más jóvenes. En caso de una grave deficiencia de hierro toda la hoja puede acabar amarilleando o incluso llegando a tomar una coloración blanquecina con amplias zonas necrosadas. En realidad lo que sucede es que las carencias de hierro inhiben la formación de clorofila, a pesar de que este no forma parte de la molécula de clorofila en sí.

Se trata de un elemento que en ocasiones se cataloga como macronutriente a pesar de que se requiere únicamente en cantidades muy reducidas. En suelos básicos, o incluso neutros en determinadas circunstancias, el hierro puede encontrarse bloqueado en el sustrato convirtiéndose en inaccesible para la planta que acabará desarrollando carencias. Excesos de fosfatos, metales pesados, mal drenaje e incluso exceso de riego pueden llevar a esta desafortunada situación.

Cloro:
A pesar de que es relativamente raro que se produzcan carencias de este elemento, pues el cloro se encuentra presente en agua y sustratos gracias a su gran solubilidad, e incluso es arrastrado por el viento, los síntomas de una falta de cloro son: escaso crecimiento, marchitamiento, aparición de zonas con clorosis y tejidos necrosados. Las raíces disminuyen su longitud al tiempo que se hacen más gruesas y en ocasiones las hojas pueden adquirir tonalidades marronosas.

El cloro es uno de esos elementos que la planta va a tomar en grandes cantidades, hasta cien veces más de lo que realmente necesita. Una de sus funciones principales es la oxidación del agua, es decir la ruptura de la molécula de agua llevada a cabo durante el proceso de fotosíntesis.

Manganeso:
A pesar de que no sea una carencia de las más frecuentes, algunos síntomas son manchas de tejido muerto y clorótico dispersas por la hoja.

Se trata de un catalizador de gran importancia para el metabolismo vegetal. Contribuye a la asimilación del dióxido de carbono y a la acción de diversos enzimas.

Boro:
Las carencias de este elemento no son nada habituales aunque en ocasiones se producen patologías relacionadas con la descomposición de tejidos internos. Los síntomas son de lo más variado dependiendo de la edad y la especie, pero tienen en común una falta de crecimiento general de toda la planta, aunque en ocasiones también puede producir anormalidades en el desarrollo.

Su función la verdad es que todavía no se ha determinado con precisión. Se absorbe casi siempre en forma de ácido bórico sin disociar y su distribución por los tejidos es algo lenta.

Zinc:
Su carencia con frecuencia se manifiesta en forma de hojas muy pequeñas, y una notable disminución en el desarrollo de los internudos. En ocasiones se produce una cierta clorosis que indica que el zinc toma parte en los procesos de formación de clorofila, o por lo menos impide su destrucción.

El zinc se absorbe muy a menudo en forma de quelatos de zinc. Se trata de otro catalizador en el metabolismo del planta siendo importante en los procesos de respiración. También es muy posible que participe en la formación de hormona de crecimiento, auxina, por lo que su falta sería la responsable del poco desarrollo de tallos e internudos. Al mismo tiempo el zinc forma parte de multitud de enzimas necesarias para el buen funcionamiento de la planta.

Cobre:
La falta de cobre se aprecia por unas hojas jóvenes de un verde oscuro, deformadas y arrugadas y en ocasiones con rastros de necrosis.

Se trata de un elemento que se necesita en cantidades muy pequeñas, así que es realmente raro encontrar deficiencias de cobre. A pesar de todo es una posibilidad a tener muy en cuenta incluso en plena naturaleza ya que, por ejemplo, muchos suelos en Australia son extremadamente pobres en cobre, además de otros micronutrientes como el zinc, el molibdeno, etc.. También es importante tener en cuenta que hay que ser muy cuidadoso con los aportes extra de cobre pues rápidamente pueden alcanzarse los niveles de toxicidad. En realidad el margen entre la carencia y la toxicidad por exceso es muy estrecho para este elemento. El cobre se encuentra presente en diversas enzimas y proteínas.

Molibdeno:
Los síntomas de su falta pueden ir de una clorosis en la parte de la hoja situada entre las venas de las hojas más viejas, o incluso en pleno tallo, avanzando hasta las hojas más jóvenes, hasta el desarrollo de hojas retorcidas y deformes.

Realmente se sabe muy poco sobre como es absorbido o como se procesa en el interior de las células de las plantas, quizá por el hecho de que sea un elemento utilizado en cantidades traza, es decir, en cantidades realmente minúsculas. Parece jugar un papel en los procesos relacionados con el nitrógeno. Es quizá el elemento necesitado en menor cantidad de todos los listados por lo que su carencia es algo realmente raro. A pesar de eso pueden llegarse a producir en suelos muy deficitarios en este elemento como son los australianos, al igual que pasaba con el cobre.

Níquel:
Se trata de un elemento esencial que forma parte de determinadas enzimas necesarias para evitar la excesiva acumulación de urea en los tejidos vegetales. Las extremas carencias de este elemento provocan una acumulación de urea tal que las puntas de las hojas llegan a necrosarse ya que la enzima encargada de su eliminación no puede formarse. Cultivando en ambientes muy pobres en níquel puede llevar a la situación de que las semillas se conviertan en no viables siendo incapaces de germinar.

La mejor forma de evitar problemas de carencias es evitarlas en la medida de lo posible. Para ello hay que empezar cuidando el sustrato en que se planta: su capacidad de drenaje, de intercambio iónico, su composición, etc. Seguidamente se debe cuidar también el agua de riego. Esta debe ser lo más pura posible, pues cualquier sustancia extraña que transporte se irá acumulando en el sustrato y puede llegar a dificultar la absorción de algunos elementos esenciales, aunque solo sea por el simple método de modificar las condiciones del sustrato. Y finalmente debe prestarse especial atención a aquellos elementos que se añadan deliberadamente al sustrato, ya sea en forma de abonos, ya sea en forma de complementos: los excesos pueden ser tanto o más problemáticos que las carencias.En general se suele recomendar el uso de abonos de origen orgánico ya que dado su forma de funcionamiento, deben ser descompuestos por bacterias, el aporte de elementos es pausado y muy variado. Se evitan así los riesgos de sobredosis o de carencias de aquellos elementos que no vayan incluidos en la fórmula del abono químico utilizado. También es cierto que en ocasiones es útil, o incluso recomendable, el uso de abonos químicos. Precisamente ante situaciones de carencias concretas puede ser una forma rápida de solventarlas, siempre que el abono contenga el elemento problemático, claro está. Además de proporcionar un elemento de control más sobre la planta, como por ejemplo los abonos libres de nitrógeno usados de cara al otoño. En cualquier caso siempre se debe ser muy cuidadoso con el uso de estos abonos químicos pues un error en la dosis puede resultar fatal para la planta. Y además hay que tener presente que uno puede cultivar perfectamente usando casi exclusivamente abonos orgánicos, mientras que no siempre es posible decir lo mismo de los químicos. Como casi siempre se debe buscar un compromiso. Un equilibrio.


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miércoles, 17 de junio de 2009

Patios Fotos de Flores silvestres :amarillas

Patios
¿Sabes como se llama esta flor... ?
Fotos de Flores-Galeria
Via:Banco de Imágenes Gratuitas
Fuente:Pixdaus
Aqui: Mas Fotos

viernes, 12 de junio de 2009

Patios Fotos de Flores silvestres :amarillas

Patios
¿Sabes como se llama esta flor... ?
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Via:Banco de Imágenes Gratuitas
Fuente:Pixdaus
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